24 de febrero de 2015

Érase una vez... con un final feliz

Déjame que te cuente un cuento...

Érase que se era, en una lejana comarca, hace muchas, muchas lunas, existió un reino cuyas tierras eran muy ricas en minerales y piedras preciosas... Cautivado por la riqueza de este país, un gigante de fuego sometió a sus habitantes obligándoles a trabajar para extraer de las entrañas de la montaña tan codiciadas rocas ...


Asustados por la ferocidad de aquel dragón de garganta de fuego, los habitantes de aquel reino vivían tristes, los niños ya no jugaban en las calles, ya no se oían sus risas, ni tampoco los nanas de las mamás a sus bebés, ... todos trabajaban, todos buscaban minerales, todos estaban aterrados y muy preocupados por contentar al dragón para no desatar su furia de fuego...


Mientras tanto, cada noche, la bella princesa se asomaba a la torre más alta del castillo, y mientras contemplaba el negro cielo estrellado, pedía a las astros que fuesen liberados de esa terrible criatura, que no les dejaba vivir...


Muchas lunas pasaron, hasta que llegó a oídos de un caballero las malvadas atrocidades que el dragón estaba cometiendo con los habitantes de aquel pequeño reino. El caballero, que no era ni alto, ni bajo, ni gordo ni flaco, ni rubio ni pelirrojo, ... Lo que sí era, era de gran valentía y más grande corazón. Y así fue, como después de un largo meditar, se armó de coraje e ímpetu, ensilló su caballo y puso rumbo a ese lejano país....

Vastas llanuras atravesó, frondosos bosques de ricos frutales, fríos parajes de escarpadas montañas,...,



 largo y duro fue el camino, hasta que al final, se encontró cara a cara con la temida bestia. Comprobó por sí mismo, la crueldad de sus ojos en los que se vislumbraba en realidad, el reflejo de un asustado y solitario corazón. Comprobó la fuerza de sus patas, cuyas afiladas garras podrían partir el acero mejor forjado...





Una lucha mortal se libró aquella sombría y oscura tarde, hasta que al final el caballero comprendió que ni el brazo más poderoso, ni el acero mejor forjado, ni tan si quiera la fuerza y el arrojo de cien ejércitos, podrían derrotar a aquel despiadado animal, ...,

 la verdadera batalla, si de verdad quería vencer al dragón, tendría que hacerlo ganándose su corazón... Entonces, solo entonces, podrían vivir tranquilos y ser felices...




Y así fue, como el caballero Jose Antonio pudo vencer al dragón, 
no con el brazo sino con el corazón... 

Espero que a la princesa Begoña, no le falte nunca un caballero así para poder defenderla de malvados y fieros dragones.

Have no fear, Jose Antonio is here,... No tengas miedo, Jose Antonio está aquí....

Ojalá, que al caballero de su cuento, le haya gustado el cojín tanto como a mi el hacerlo.

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